¿Por qué es decisivo actuar temprano?
Durante los primeros meses de vida (especialmente entre los 0 y los 5-6 meses), el cráneo del bebé experimenta su ritmo de crecimiento más acelerado y posee una elevada plasticidad. Lo que se aplana con rapidez en esta etapa, también se puede redondear pronto si retiramos la presión a tiempo. Además, antes de los 5 meses el bebé aún no se desplaza de forma autónoma, lo que hace que las medidas posicionales y de terapia manual sean máximamente efectivas.